Nutrición
TRES mitos sobre nutrición
En este artículo se recogen algunos mitos comunes en nuestra sociedad
sobre aspectos como la comida orgánica, el ejercicio y los antojos.
Mito: La comida orgánica es más nutritiva
Realidad: La comida orgánica se
obtiene a partir de cultivos o animales que se han desarrollado en
sistemas agrícolas que excluyen el uso de fertilizantes, reguladores del
crecimiento y aditivos para piensos. Estudios sobre el comportamiento de
los consumidores muestran que el consumo de alimentos orgánicos en
Europa forma parte de un estilo de vida, que deriva de una ideología y
está relacionado con un sistema concreto de valores. La idea de que los
alimentos orgánicos son 'más saludables' que los alimentos producidos de
manera convencional se basa en la creencia de que los primeros tienen
cualidades organolépticas superiores, contienen menos pesticidas y
fertilizantes sintéticos, y son más ricos en nutrientes y fitoquímicos
protectores. No obstante, los estudios realizados hasta la fecha ni
confirman ni desmienten el hecho de que los alimentos orgánicos sean más
nutritivos que los alimentos producidos de la manera convencional porque
las propiedades nutritivas y el sabor dependen, en gran medida, de la
variedad y las condiciones de crecimiento (como el suelo, el clima,
etc.).
Mito: El ejercicio no ayuda a controlar el peso
Realidad: A pesar de la creencia
generalizada de que el déficit de energía provocado por el ejercicio
hace aumentar el hambre y el consumo de energía, las pruebas demuestran
que esta afirmación no es cierta y que el ejercicio ayuda en la pérdida
y el control del peso. Entonces, ¿por qué a menudo no obtenemos los
resultados deseados cuando aumentamos nuestra actividad física?
Probablemente esto se deba a una elección inapropiada de alimentos, al
deseo de recompensarse tras el ejercicio y al desconocimiento de los
niveles relativos a partir de los cuales se gasta o se asimila energía,
por medio del ejercicio y la alimentación respectivamente. Así, a la
hora de controlar nuestro peso es necesario poner en relación la dieta y
el ejercicio (un estilo de vida activo).
Independientemente de la edad, el sexo o el tipo de ejercicio, la
actividad física mejora el estado de ánimo. Hoy en día se considera que
los factores psicológicos, como la percepción de la propia forma física,
tienen una gran influencia en los cambios de humor inducidos por el
ejercicio. Por lo tanto, el ejercicio debería utilizarse como método
para controlar el peso corporal y mejorar el estado de ánimo.
Mito:
Los antojos indican una deficiencia nutricional
Realidad: Un antojo es el deseo de comer un alimento o un tipo de comida en particular. Los antojos surgen cuando por intentar restringir el consumo de determinados alimentos el deseo de ingerir dichos alimentos se hace más acuciante. Las mujeres tienen más antojos que los hombres, en especial en la etapa premenstrual, por ejemplo, de chocolate. El chocolate contiene muchas sustancias farmacológicas (como cafeína, teobromina, feniletilamina, y anandamidas) y minerales como el magnesio, que pueden contribuir a aliviar los síntomas premenstruales. Sin embargo, las cantidades presentes en este alimento no explican los efectos beneficiosos descritos tras su consumo. Por lo tanto, no está justificado que se consuma chocolate con la excusa de auto-regular los niveles de magnesio, por ejemplo. Una chocolatina sólo contiene 50mg de magnesio, no obstante, los estudios sobre complementación con magnesio señalan que se necesitan más de 1.000mg para calmar los síntomas premenstruales. Por consiguiente, los factores psicológicos (por ejemplo, un bajo estado de ánimo o la insatisfacción con la propia imagen corporal) determinan en gran medida los antojos de alimentos, por lo general, dulces y ricos en grasas, puesto que consideramos que estas características organolépticas mejoran nuestro estado anímico.
